domingo, 5 de octubre de 2008

¡Fuera cupido!

Esto de enamorarse a primera vista es una cosa espectacular... por el reverendo espectáculo que causamos siendo cortos de vista y con problemas de astigmatismo crónico.

Como siempre pasa, uno se tropieza de la nada con una belleza de generosas caderas –aunque sea fea y con un cuerpo de anoréxica –¿no ve que uno no ve porque es corto de vista? Y sucede que de pronto se nos atora el cerebro del impacto, el corazón se nos ablanda y arranca una maratón indescriptible, y nos desinflamos con un hermoso cosquilleo que nos invade las axilas y no precisamente por el amor sino por el bodeguero que insiste:

-¡¡¡Oiga idiota, se le está cayendo la baba hace media hora!!!

Y en ese momento ni la carraspera le ayuda a uno a escapar del ridículo pues hay como trescientos individuos, tres vendedores de canchita, y un cura dispuestos a aplaudir.
¿No les dije que era una cosa espectacular?

Claro, todos tenemos nuestros cinco minutos, a todos nos pasa.

Nosotros los cortos de vista, en el amor no la vemos así nomás. Aclaro, o sea que no intuimos la situación ¡¡¡mal pensado!!! ...aunque valgan verdades, en lo otro tampoco la vemos, ni siquiera cinco minutos.

Por eso que andamos en bronca con el afeminado de cupido, a quien nunca es cupido porque no soy como las llamas ...pero hace unos méritos.

Por ejemplo, el otro día me ensartó un flechazo con una modelito de pasarela. Todo fue tan emocionante, tan rápido, tan bello, tan, pero tan tan tan que empezamos a oír campanitas mirándonos fijamente, el mundo desapareció para nosotros, éramos el uno para el otro, nos amábamos, se lo juro. No aguanté más y corrí a besarla con todas mis fuerzas. Amanecí tres días en la comisaría porque dicen que besar maniquíes en pleno centro comercial es cosa de depravados.

Eso no es nada. La cosa se puso más negras que las manos de Revoredo cuando cupido volvió a ensartarme por enésima vez con una distinguida y refinada señora que estaba sentada sola en un restauran. Yo estaba al otro lado de las mesas, cerca de la puerta. Me puse los lentes para verla mejor, su rostro me buscaba entre los comensales. Empezó guiñándome los ojos, me quité los lentes y le respondí con otro guiño, de pronto me sonrió, me volvió a guiñar el mismo ojo, me llamó con la mano mandándome un beso volado. Entonces fui hasta su mesa, me agache en posición de... ¡recíbeme un beso mi amor!, cuando descubrí que esa misma posición se llamaba también, ¡recibe mi patadón, idiota!, y venía de parte de un general que era su novio y estaba detrás de mí.

No entiendo.

Erick Fromm dice que el amor es un arte –de recibir patadas creo yo... ¿Qué quién es Erick Fromm? Vaya uno a saber, pero así dice el libro-, es una acción voluntaria que se emprende y se aprende –aunque con roche, cárcel, patada y un nuevo par de lentes rotos-, no una pasión que se impone contra la voluntad de quien lo vive, aunque sea un maniquí.

La verdad es que tampoco entiendo por qué cupido y ciertas gentes se empeñan en querer amarrar a la gente cuando los ven solteros, jóvenes y cortos de vista -sin mencionar los bolsillos que siempre están cortos en cualquier época-.

Uno se enamora en el proceso de conocerse –o sea, quitándose los lentes, limpiándolos bien y chequeando si lo que tenemos al frente es una bella mujer o un estilista infiltrado- y después de entablar una relación de amistad, luego de un conjunto de comportamientos y actitudes involuntarias y desinteresadas que es lo más importante.

-¿Doscientos soles para tus lentes? ¿Pero... me lo vas a devolver?

A mi buen amigo Fuentes, por ejemplo, le insistieron tanto con el asunto que debía casarse –por sus casi cuarenta y cinco decían, no de medida de lente sino de años de vida- y sus propios tíos la hicieron de cupidos. Le prepararon una sorpresa, le consiguieron una novia que además de corta de vista era sorda, y no se la presentaron hasta el día mismo de la boda. Pobre Fuentes. La noche de la luna de miel, su reciente esposa -que estaba en la luna antes de casarse...- se metió al departamento sesenta y seis del vecino cuando se puso los lentes al revés y Fuentes al de la vecina, que también estaba en la luna y que esperaba a su esposo que llegaba de madrugada.

-¡Quien es éste idiota que duerme con mi mujer!

-¿Qué… éste no era el cuarto noventa y nueve? …Déjeme buscar mis lentes y le explico…

Por eso y muchos lentes más… perdón, digo, y muchas cosas más, no quiero saber nada del afeminado niño alado llamado cupido –y digo alado porque andaba con alas teniendo pies y porque estuvo a-lado de mi amigo Fuentes y lo saló-. ¿Será porque cuando nació, Venus, su madre –que también era corta de vista- lo crió como mujer cuando los doctores del Oráculo de Temis porfiaban que era niño y que se quedaría enano si le seguían dando la leche de los wawa wasis?

Pero lo que la historia no cuenta es que éste cupido creado por los griegos y asociado, también al amor a primera vista, era corto de vista y tenía muy mala puntería con las flechas mágicas que le regalaron por su cumpleaños.

Le disparaba a Dafne y le daba a Apolo, que se enamoraba de Arión, el músico. Le disparaba a Evander y la ensartaba en Elektra, que se enamoraba de Idalia y así nació la primera discoteca de ambiente llamada Perseo, a quien Cupido dejó peor que anticucho al hacerle clik con Aquiles y morirse perdidamente enamorado después de pisarle el talón de aquiles porque también era corto de vista.

Que no me vengan a hablar de cupido ni del amor a primera vista porque desde mi punto de vista… me acabo de dar cuenta que he salido con los zapatos de distinto color…

¿Mis lentes? ¿…Alguien vio mis lentes?

jueves, 21 de agosto de 2008

La ciudad del periodismo en SJL

A la memoria de los mártires.

Quién lo diría. Jorge Sedano y Willy Retto todavía cruzan por el diario La República, están ahí, los hemos encontrado. Caretas nos ha dado una señal; Félix Gavilán cree que no lo hemos visto, Amador García Yunque está cerca. Sí, más allá encontramos a Eduardo de la Piniella echándole un vistazo al Comercio de la mañana, a Pedro Sánchez repasando las locales de Ojo, a Jorge Luis Mendívil esperando un suceso nuevo, cerca, cerquita de El Observador, su casa, siempre. Unos metros después, Octavio García Infante nos dará la bienvenida, llamará a Juan Argumendo, más que un amigo es quién conoce más la zona, y todos, absolutamente todos nos acompañarán hasta el lugar que sigue siendo la morada olvidada, la memoria de los mártires, la ciudad del periodismo en San Juan de Lurigancho.

Los mártires de Uchuraccay y todos los medios de comunicación aquí son calles, y curiosamente, un visitante nuevo tendría que hacer la pregunta, ¿Estoy buscando la calle Jorge Luis Mendívil, la conoce?, y de seguro le responderán, vaya de frente por Willy Retto, voltee por Jorge Sedano, al costado del diario El observador, allí lo encontrará.

Y no es extraño llegar a la esquina de Caretas, cruzar por la cuadra de El Peruano, llegar a las intersecciones de Gente u Oiga, en una subida que llega hasta el diario Ojo, por donde dicho sea de paso, tendrá un Panorama generoso de una buena parte de nuestro distrito.

Para los pobladores del “Asentamiento Humano Mártires del Periodismo”, ubicado a la altura del paradero 21 de la avenida Canto Grande, todo es así, un orgullo, un sueño también. Tal vez alcanzar la verdad absoluta sea, quién sabe, un sueño. Mejorar las condiciones adecuadas de vida lo mismo; pero no se rinden, están ahí, trabajan a diario sin pedirle nada a nadie, en actividades comunales, en faenas a lo largo de sus veinte años de constancia. Hay carencias todavía, pero las sabremos superar, dice Teodoro Osorio Osorio, Secretario General.

Lo que alguna vez fue un asiento minero tiene aún el oro de su gente. En el periodismo el valor es el riesgo, el esclarecimiento total, la investigación absoluta así estén sentenciados a la memoria. Los une un paralelo humano, la vida es todo, y la vida de los ocho periodistas en la ciudad de Ayacucho, esa mañana del 26 de enero de 1983, aún los conmueve. Es nuestra conmemoración aunque nadie sea periodista aquí, señor, relata Alejandro Vásquez Jacobo, vecino y fundador de “Mártires del Periodismo”, lúcido a pesar de sus 73 años de edad.

En el AA.HH. “Mártires del Periodismo” viven más de 200 familias; es un empinado de tierra, una mixtura de gente solidaria, un grupo humano que se vale por sí mismo. Hay que buscar a los mártires del periodismo, a los medios de comunicación de ese lugar de donde, sin duda, podremos aprender de esa constancia, de ese respeto a la vida que es todo, y del respeto de ella para aprender a vivir orgullosos de nosotros mismos.

jueves, 26 de junio de 2008

Chinorrata... mi billetera

El infecundo del “chino” Facundo “Chang” es un caso extraordinario. No tiene nada de oriental, pero es fujifanático a mares. Entenderán entonces por qué le decimos chino “Chang” ¿Lo entendieron?

Lo que pasa es que también le decimos “Chang” desde que engordó 90 kilos, por eso, cuando lo vemos le gritamos ¡Chino-Chang-chito! –ojo, sólo quienes le tenemos confianza absoluta y aquellos temerarios que se arriesgan a un pulverizante kara-tazo, porque el chino Facundo es experto en todas las materias del acné, que nada tienen que ver, pero que, cuando se arrebata, vaya uno a soportarle la cara de buldog con barritos que se le frunce.

Hace poco nos vimos. El gordo tenía la expresión flemática de siempre, la de un hombre feliz, la de un gordo bueno, bonachón; un pan de Dios que se iba hasta la calle Colina a recoger un cuadrito que juró mostrarme si lo acompañaba.

Lo hice, y no por curiosidad al susodicho cuadro, sino para saber si la humanidad del gordo seguía con el rollo del anticucho fujimorista que siempre lo había caracterizado.

Y ustedes qué creen.

Me mostró de su billetera un carné que certificaba –por fin, porque antes sólo era hincha- su anhelada militancia al partido (ahora ya saben los méritos de Facundo para ser un infecundo).

Estamos preparando la campaña: Liberen a Fuji, me comentó, muy entusiasta y con la sonrisa de oreja a oreja que parecía que en cualquier momento se las mordía.

En ese momento se me estiraron las tripas. Empecé a remangar la memoria para revolcarlo con cada uno de los delitos de lesa humanidad cometidos por el gobierno de aquel ex dictadorzuelo, sátrapa y fugitivo Inami Mitsumoto, o simplemente Alberto Fujimori en cuestión.

...Estaba en mi salsa refutándolo a diestra y siniestra justo cuando de pronto algo atropelló mi careo con el gordo.

¡Eran los jinetes del apocalipsis fujimorista quien me interrumpieron con una marcha! ¡los desmemoriados sociales, la vergüenza ajena! Ah no, me achoré; así  no vale. Pero era tarde porque el gordo se había entusiasmado tanto que comenzó a corear esa conocida frase de antología: ¡chino, chino, chino!.

Qué era. Que una fauna de simpatizantes con pancartas, fotos, binchas, banderolas, pitos y matracas fujimoristas, nos envolvió de buenas a primeras. Todos, con el pulmón en la boca y porfiando: ¡Se viene! ¡se viene! ¡el chino sí conviene! ...y a mí lo que se me venía era el desayuno que en ese momento se me avinagró...

Por supuesto que me quedé mirando la escena con la misma contemplación que se merece la sarna, una ameba o un bacilo de koch, a diferencia del infecundo de Facundo, quien al parecer, ya había ensayado todos los pasos del baile del chino, pues lo vi contoneándose y con los brazos en alto y al medio de semejante bochinche peliculero que además lo levantaba en peso de cuando en cuando.

El gordo estaba en su jarana. Estaba feliz.

Micki -no el ratón-, sino yo, por salud mental me arrimé a un lado a esperar que la turba despidiera en algún momento al gordo, secuestrado por aquella -hay que reconocerlo-, libre, respetable y a la vez, cultura de la pluricultura amnésica que todo lo consciente en éste país 

Cuando todo pasó, el infecundo del chino Chang -chino de risa también- me dijo que sólo el fujimorismo, que crecía a pasos -con él a pesos-  agigantados, salvaría el país, porque eran un sentimiento, una hermandad...

Con ese floro me tuvo hasta que llegamos al taller de la marquería de la calle Colina donde le entregaron el dichoso cuadrito envuelto en papel cometa que ningún interés me causó.

Te voy a enseñar mi religión, me dijo orgulloso el gordo.

...Era la foto ampliada del prófugo. Qué más se podía esperar. 

Nada había de extraño hasta ese momento si el gordo, después de recibir la factura por el trabajo y teniendo al maestro de los cuadros con la mano esperando su respectivo pago, no se hubiera puesto a rebuscar algo que sus manos no encontraban.

Rebuscó en el bolsillo izquierdo del pantalón, en el derecho, en el bolsillo de la camisa, en la casaca. Se miró hasta los calzoncillos y volvió al pantalón. El gordo empezó a sufrir, a ponerse más pálido que un tuberculoso, esta vez, ya con la expresión de un diarreico al que la pila le ganó la carrerita al fondo a la derecha.

Pobre gordo. No encontró ni aire en los bolsillos. 

¿Su billetera, dónde estaba? 

¡-No! 

-Sí -le decía yo. 

-¡No puede ser! -volvía a porfiar.

-Sí -le dije-. Lo supuse; acabas de ser asaltado. Un robo pluscuamperfecto gordito -le repetía. 

Honestamente lo habían levantado en peso.

Se puso a llorar como un niño. 

¡Ya vez, el chino fugitivo tiene la culpa! -recuerdo haberle dicho con crueldad.

¡Chinorrata mi billetera! -también recuerdo que gritó, y en el fondo ni siquiera por su billetera, sino por su primer carné de militante que allí estaba, y que tenía que volver a tramitar si quería ganarse un puestito de empleado público con algún fujicongresista.

La verdad es que hasta hoy no lo entiendo.

Hasta que apareció nuestra ex productora

* CONVERSÓ DE TODO UN POCO CON “UY, QUÉ MOONO”

Recordada productora radial Ortiz Natty reaparece en el msn
* CAUSA SOBRECARGA EN EL INTERNET Y REVUELO ENTRE MILES DE FANS
* HEROICO PERIODISTA LOGRA PRIMICIA INTERNACIONAL (TRADUCIDA A SEIS IDIOMAS)


Gran expectativa causó esta semana la reaparición de la recordada Súper Ortiz Natty,

productora del famosísimo programa radial “Club de Amigos”, quien, sorteando los ajetreos de una (...como siempre) recontra-ultra-archi-híper recargada agenda,
decidió, para deleite de sus miles de hinchas, seguidores y franelas, conversar
con la revista de culturas “Uy, qué moono”.
Con su trilce y pueril sonrisa –además de su pucherito de siempre- (con la que cautivó a sus miles de cams) a través de una web fans, nuestro aguerrido reportero (ascendido –a la azotea, junto con las cuculíes- por su heroica hazaña)
logró lo que nadie; una deliciosa conversación con la creadora del espacio radial “Conociendo el Perú


(PARTE-te 1 –después nos partimos otro-)

UY, QUÉ MOONO: ¡Súper Ortiz! (efecto de sonido del teclado). Productora cómo está usted, qué suerte encontrarla por aquí. Viéndola recuerdo los días donde, usted sabe..., andaba de un lado a otro, corriendo con la música, con los guiones... y hasta los “brutus interruptus” del conductor que dirigía, -por cierto qué será de ese individuo- y si no me equivoco eran allá por los meses de su apogeo radial, junio o julio del 2003... no recuerdo bien, me hago bolas.

SÚPER ORTIZ NATTY: ¡¡¡Oye, hola!!! (más efecto de sonido del teclado) ya no te hagas bolas, te contaré que me traen grandes recuerdos esos días. Andaba muy ajetreada aunque en el fondo pienso que habían muchas cosas que se debían cambiar para mejorar el programa...

UY, QUÉ MOONO: ¿...Mejorarlo más todavía, productora? (...y dale con los efectos del teclado)

SÚPER ORTIZ NATTY: Creo que sí, pues siempre se pueden sacar cosas provechosas después de todo. Recuerdo que al programa le cambiamos la estructura tantas veces antes de lograr el producto final; aunque en el camino había cosas que me daban gracia...

UY, QUÉ MOONO: Cómo qué, cuéntenos Súper Natty.

SÚPER ORTIZ NATTY: Recuerdo mucho los correos que enviaba el conductor; una barbaridad para escribir, ¡tenía tales horrores ortográficos...! Un día tuve que llamarle la atención porque ya era de lo peor. Le dije: ten cuidado con lo que escribes, mira que cambiar una T por una L puede ser nada, pero no te acostumbres: ¡mira que redactas en un diario! Me refería al siguiente párrafo: “La verdad es que no me amilano con el hecho Súper Natty, sino que ya no “te” tengo el mismo interés que tenía hasta antes del domingo y te confieso que si hago lo que me he comprometido es ya sólo compromiso”.

“I hate you, really I can't forget that...

can you understand?
No... well is your problem because
you're a bad partner”


UY, QUÉ MOONO: ¿Y él tomaba en cuenta tus recomendaciones?, mira que era un tipo raro...

SÚPER ORTIZ NATTY: ...Recontra. Lo único que sé es que estaba loco de remate...

UY, QUÉ MOONO: ¿De remate? Por qué. Cuente, cuente productora...

SUPUESTO ROMANCE

SÚPER ORTIZ NATTY: Creo por los muchos periódicos baratos que leía. Por cierto, una vez en unos de esos diarios chicha salió una nota mía donde decían que andaba enamorada y me inventaron un romance de la nada... ¡y encima con un coreano!, cuando todo mundo sabe que soy fanática de Chum Lee, que es Japonés...

UY, QUÉ MOONO: ¿Chum... Chum... chumchumlí, de los anticuchos...?

SÚPER ORTIZ NATTY: ¡Nooo...! ¡Chum Lee, el de los animes!

UY, QUÉ MOONO: Bueno, bueno, no se me engorile productora. Pero volviendo al romance, ¿había algo de cierto en esos rumores? Recuerde que hubo medios que publicaron copias de su correo.

SÚPER ORTIZ NATTY: ¡Qué curiosos que son ustedes! (Se ríe)

UY, QUÉ MOONO: Entonces sí hubo algún romance de primavera...

SÚPER ORTIZ NATTY: Cómo crees, lo del mensaje de primavera fue porque varias compañeras me dijeron que el primer párrafo, de un e-mail que envié, daba a notar que estaba enamorada... Hay una persona a la que también envíe ese mensaje, si lo ha leído y ha interpretado lo mismo, no sé qué pudo haber pensado (¡no quiero imaginarlo!). ¿Satisfecha tu curiosidad?

LA MANCHITA RADIAL

UY, QUÉ MOONO: (Siguen los efectos del teclado) Productora, háblenos de los demás chicos del programa... La prensa especuló en su momento algunos roces con la producción a tu cargo.

SÚPER ORTIZ NATTY: Particularmente no creo que esté en este mundo para caerle bien a todos o para que todos me caigan bien, a veces algunas personas me son indiferentes debido a diferentes razones, sin embargo...

UY, QUÉ MOONO: ¿...Te refieres a alguien en especial?

SÚPER ORTIZ NATTY: Digamos que es un comentario general...



UY, QUÉ MOONO: ¿Y Miluska?


SÚPER ORTIZ NATTY: Milu nunca me cayó mal, pero siempre buscaba conceptualizar las cosas, cada vez que hablaba parecía que estuviera abriendo un libro y eso en verdad me hacía pensar que hace mucho no leía uno. (Risas)

UY, QUÉ MOONO: Usted siempre diplomática, productora.

SÚPER ORTIZ NATTY: Me gustaría poder ser un poco más analítica, pero si eso significa buscarle un "tecnicismo" a cada cosa que me rodea o buscarle un concepto, no me gusta la idea.

LA FRASE IN ENGLISH

UY, QUÉ MOONO: Cuéntanos un poco la historia de esa frase suya en inglés, que por cierto se hizo muy famosa en la mayoría de países latinoamericanos. En Hollywood se rumorea que los actores Gillian Anderson y David Duchovnick la interpretarán muy pronto en un capítulo especial de los Expedientes Secretos X.

SÚPER ORTIZ NATTY: (Risas) Aún se están coordinando los guiones. Todo empezó en el mes de setiembre del 2003, me preocupé por el conductor. Nunca llegaba a la hora, era muy tardón, me sacaba de quicio...

UY, QUÉ MOONO: ¿Lo odiabas?

SÚPER ORTIZ NATTY: No, para nada, pero recuerdo que una vez le escribí que sí, que lo odiaba porque no te imaginas dónde andaba...

UY, QUÉ MOONO: ¿...En una chinganita del centro de Lima?

SÚPER ORTIS NATTY: Bueno fuera; ¡estaba en su casa el niño! Recuerdo que le escribí: Ay Efraín... te odio... ¡estabas en tu casa y ni siquiera me pasaste la voz!

UY, QUÉ MOONO: Pero en qué momento entra lo de la frase en inglés productora...

SÚPER ORTIZ NATTY: Eso fue en un arranque de querer jalarle las orejas, pero como no estaba lo único que se me ocurrió fue escribirle: “I hate you, really I can't forget that... ¿can you understand? No... well is your problem because you're a bad partner”, de pasada que ejercitaba el idioma... ¿no crees? (Risas).

________________________________________________________________________
(En nuestra próxima edición, la segunda parte-te –la tercera también te la partes...- de esta deliciosa y reveladora entrevista a cargo de nuestro reportero estrella... -por cierto, ¿cómo se llama el redactor?- ...bueno, no se olvide de adquirir ¡Uy, qué moono!, en su puesto favorito).



Efraín Quispe Melgarejo

Olemos tu rollo, pana

De lo peor. Ya fuiste compadre. Habla nomás que ya estamos hartos, olemos tu rollo, pana. Bacán todopoderoso, que pena, pana, te la hicimos con el TLC. Reniega, haz tu pataleta, insulta, haz tu show. Patéticos exabruptos, igual te van a aplaudir –pobres, sino los encarcelas; pobres, delincuente de dignidad; pobres. 

No quieren contigo, te odian, hablan mal de ti, viven asqueados; lo saben, sobrevivir es la consigna, y aplauden. Así cualquiera, tío, la coyuntura, pana-. Cuba, tu modelo, detrás está Bolívar. Claro, dos soles no brillan en un mismo cielo; asistirás a Bolivia, claro, siempre debajo de ti –tú sabes que son migajas-. ¿Lo mismo acaso con nosotros? Ya pues, a ver, ya, Chávez-Cristo. 

No me atarantes, hombre, y santifica nomás al coma-andante Humala; me huele a Evo, ...pof!, la misma colonia que no sudas. Tú hueles a dólar, pana, a ochenta mil millones de dólares cada mes. Ya quisiera Evo tener tus petro-olores, o sea, tus petro-dólares, da igual, al fin y al cabo, después, si termina su mandato, estará quemado y tú seguirás; control machete ...dame, dame, dame el power. Ya quisiera Ollanta tener tus acuerdos militares. Se la hiciste, el mismo romance castrista, el comunismo salvador, la paranoia iraquí, un salvavidas asolapado a los que aterran en Colombia, la reverencia coreana a tus retratos -¡oh my god!-, ya quisieras eso, caficho de la enajenación latinoamericana, del rencor iletrado, del populismo barato. 

Te conozco bacalao.

Igual voy a votar por Alan, hombre, así que cuida tus billetes, pero cuídalos de ti, de tu entorno, guárdalos para mayo, porque olemos tu rollo, pana, ya te dije. Tú buscas aliados, cachaquitos, desesperanzados, carne de cañón. Ya pues, si quieres arma tu manchita “de a tres”, ya, júntate con quién más te dé la gana, patéenle la puerta a Bush, háganle la bronca; tu TLC me llega, díganle. A ver quién más te cree. Yo, nica.

Ustedes los sátrapas, todos son iguales, dictadorzuelos, semi-dioses embriagados frente al espejo: nos reservamos el derecho de admisión, corralito. Si tu gente te viera comer, si tu gente te viera beber. Igualito que en Cuba, hombre, un boletito de doce panes para cada familia, ¿qué más quieres, acaso necesitas más? Qué más quiere Venezuela: de seguro que la otra casita, esa, la herencia del abuelo. ¿Tienes dos? ¡...fuiste piraña!, no tienes derecho, hay que hacer feliz a los demás, hombre. 

¡Chávez corazón!, corazón castrista, nacionalista, evo-moralista, ollanta-humalista; cebo de culebra. I’m nacionalist made in Perú; ricas las hamburguesas del Mc Donald, provecho Ollan-tayta. ¿Cómo, que el sistema está corrupto? Ollan-tayta, el sistema corrupto paga tus hamburguesas, papá. ¿What? ¿Que Bush es un burro?, y dale también tú, pana; pero si ese burro firma los ochenta mil millones de verdes que respaldan tus malacrianzas de sentina, de cloaca. No hay derecho –decía mi amigo el zurdo-. A los caseros no se insulta, hombre.

Puro fufurufo, cocodrilos del mismo pozo, así son ustedes, igualitos, sátrapas, dictadorzuelos, semi-dioses embriagados frente al espejo, y no sólo metiche; estás buscando tus intereses. Te conozco bacalao... por eso tu vehemencia, el nuevo eje latinoamericano, el sistema convertido en reino, la nueva svástica sobre tu boina (de izquierda a derecha). A ver quién más te cree. Yo, nica.


Efraín Quispe Melgarejo

Los insurgentes me apestan

La invitación que me hacen algunos grupos de insurgencia nacionalista, a través de mi correo me da pánico, y no por la invitación en sí, sino por la existencia de los mismos que nacen como ratas de la sombra. Y porque además, sí son ratas, digna de esta columna, iletrados oportunistas a los que la vida los ha tratado muy mal, porque de otro modo no serían tan fanáticos del absurdo absoluto con eso de la segunda república que desean fundar detrás de Ollanta Humala.

Me refiero al “Movimiento de Acción Nacionalista”, a los “Insurgentes por la Nueva República Peruana”, la “Acción Nacionalista del Perú”, entre otros, quienes bajo consignas como: “Insurgimos en la actual política peruana como una exigencia, como un deber cívico, obedientes a un mandato generacional e histórico, apremiados por una realidad desvaída, miserable, situación interna de enfrentamientos, corrupción, escepticismo que nos van llevando a la disgregación como país y ha conformarnos con un mañana sin futuro y sin grandeza...”, se vienen infiltrando entre la gente del SUTEP, la Construcción Civil, los sindicatos sobrevivientes, entre la gente más necesitada de la periferia donde llevan este mensaje de resentimiento –que ya existe y existirá-, de oposición al sistema político actual, fabricando un nuevo nihilismo comparable con el senderismo de los ochentas. Son pocos, están, se multiplican ahora menos que en campaña, pero siguen ahí. El eterno resentimiento del pobre que cree que todo millonario es malo, que todos blanco es enemigo del mestizo. Con ésta primitiva retórica Ollanta Humala cree ser la nueva fuerza opositora del país.

Les saco la lengua.

Yo le digo NO a los revolucionarios incultos y tarados, a esos que gritan “queremos que haiga pan”. Le digo No a los insurgentes cola de pericote, a esos que como Ollanta, anuncian defender el país de un Tratado de Libre Comercio (TLC ) y no dicen qué hacer entonces con el crecimiento de las importaciones hasta ahora alcanzado, con los miles de puestos de trabajo nuevos, con las oportunidades de desarrollo que tiene el país para seguir creciendo. ¿Alguna vez han propuesto qué hacer para remplazar eso? No. Proponen condicionar un intercambio comercial al que se nos invita. La escuela del sátrapa Chávez. Alan invita a Ollanta al diálogo y Ollanta condiciona la invitación. Eso es de pobres diablos, de los que por una campaña se sienten deidad, los igualados, los que no aceptan autocríticas, los perdedores que no ven su derrota, un trauma de la personalidad; un dictador en potencia. Suerte haber perdido él las elecciones.

“...Insurgimos decididos a terminar con esta dramática situación que a nadie satisface y a todos lastima, organizados en un movimiento político capaz de fundar la segunda república, capaz de retomar el hilo del proceso evolutivo de la cultura andina. Compatriotas estamos avisados...” Qué diablos tratan de decir, me pregunto. Contra quién van a insurgir los pobres diablos. ¿Contra un gobierno que ni siquiera se instala? ¿Qué es el proceso evolutivo de la cultura andina? ¿Queremos un país de Tahuantinsuyanos, de vírgenes del sol, politeísta? ¿Una amenaza abierta? 

No joroben.

En democracia se respeta a quienes, bajo el sistema democrático, participan como grupo o fuerza política constructiva. No se respeta a quienes atentan contra la idea de un Estado coherente, un gobierno de participación, diálogo, desarrollo para sus habitantes. Con los destructivos, con quienes desean tumbar el marco jurídico de la ley, hay que ser directos, señalarlos, decirles NO en todo, sacarles la lengua, pedirle al de arriba que se los jale por cangrejos, insurgentes nacionalistas colas de pericote, ratas dignas de esta columna. Me voy, señores, a mí ese tipo de insurgente me apestan.


Efraín Quispe Melgarejo

Carta aclaratoria

Señores:

Directores de medios televisivos

Debo confesar que me siento hasta las patas. Ya no sé dónde meter la cola debido a la vergüenza pública que ustedes, los del cuarto poder, me vienen infligiendo en cada uno de sus noticiarios. ¿Por qué? Cómo que por qué, si lo vengo repitiendo hasta el cansancio desde la aparición de los vídeos del tío Vladi donde se me ve -¡y esto me da más rabia!- jugando alegremente con el que fuera, para mi mala suerte, el anómalo, parafílico, desviado y pervertido de Kenji Fujimori.

Y ustedes ¿no se cansan, digo, de pasar a cada momento esas imágenes? 

¡Qué vergüenza! 

Esto me está trayendo muchos problemas, señores. Mis amigos me dicen que soy un animal, mi hermana dice que todavía no salgo del clóset y mi vecino el pitbull carnicero, ya me está viendo con otros ojos y sacándome la lengua de una forma medio rara...

Es bravo ser una mascota y querer aclarar el asunto, y más bravo es estar en el anonimato con este asunto y escribir esto siendo una mascota porque no faltará algún hijo de vecino que despotrique: ¡No seas animal, las mascotas no escriben! ¿Ya ven lo terrible que es aclarar el asunto?

Por eso debo repetir por enésima vez que, como ex mascota de Kenji, mi labor era estrictamente lúdica y no pervertida o patológica, como pretenden insinuar ciertos colegas suyos que reviven a Freud y a una manchita de psicoanalistas que han puesto en duda mi condición de macho y admirador de Lassie en función continuada sólo para adultos.

Y no me vengan con eso de que por si acaso no es novedad tener travesuras y jueguitos con el dueño o la dueña. Y claro, reconozco que hubiera sido diferente si en vez de Kenyi, me hubieran puesto a la gordita Keiko. Ahí sí que la hacía linda. 

-¡Guau... guau...!

Me entrevistaban en Gatopardo y daba la vuelta al mundo con ricocan hasta mi tercera generación. Y menos me vayan a salir con que, entre los griegos, es normal cepillarse a sus animales totémicos. No pues.

Mucho menos me vayan a florear con eso de los espectáculos privados donde los romanos se alucinaban viendo a otros hombres y mujeres en orgías con mascotas adiestradas que se quedaban calladitas porque ya les gustaba la vaina. 

Claro, es sabido que entre los Yoroba de Nigeria era costumbre que el varón se atrasara al primer antílope que cazara como signo de virilidad. En este mundo ni la hormigas se salvan porque en la sociedad Ponapé de la Micronesia, las indefensas e inocentes hormiguitas son obligadas a romper filas sobre la cosita de la mujer provocándole un repentino divorcio del marido que hasta ahora –¡pobre hombre!- se pregunta por qué.

Y así, habrán miles de historias que pueden generalizar el asunto entre las mascotas y sus dueños, pero mi caso, señores de la prensa... ¡óiganlo bien!, me preocupa porque ustedes, al hacer públicas las bajezas de Kenji durante mi adolescencia, me malogran la plaza con las dos cocker spaniel que por estos días andan en celo y con Fifí, la pequinés de la nueva familia que se acaba de instalar en la cuadra.

Siento mucho tomar esta determinación señores de la prensa, pero si vuelven a pasar esas imágenes que degradan mi dignidad dejándome hasta las patas, me veré en la penosa actitud de hablar con Lay Fun, quien me dirá: ¡Ladra compadre!, y que como ustedes bien saben, cuando muerde sí que es la muerte.

Atte.
La ex mascota de Kenji